viernes, 30 de octubre de 2015

Confirman imputación por violación contra un represor en el Chaco

Se trata del caso del exsargento de la Policía del Chaco, Gabino Manader, a quién se le imputa como delito de lesa humanidad haber violado a una detenida política durante su cautiverio en la exBrigada de Investigaciones de Resistencia. El represor ya fue condenado en el primer tramo de la causa conocida como “Caballero”.

La Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia desestimó un recurso de apelación de la defensa del represor Gabino Manader y confirmó la ampliación de su procesamiento por el delito de violación contra una exdetenida política durante la última dictadura cívico militar en la provincia del Chaco. Se trata del segundo caso que avanza en la justicia federal chaqueña que considera como delitos de lesa humanidad a las violaciones cometidas por miembros de las fuerzas de seguridad contra detenidas políticas durante el Terrorismo de Estado.

La resolución, que difunde hoy CHACO DIA POR DIA, fue dictada el pasado 11 de septiembre, y lleva la firma de los camaristas José Luis Aguilar, Ana Victoria Order y Simón Getzel. En la misma, se confirma el procesamiento contra el exsargento de la Policía del Chaco dictado el 3 de junio pasado por el juez federal de Resistencia, Carlos Skidelsky. Además de la ampliación del procesamiento por el delito de "violación" se le suman los de "tormento agravado -psíquico y fìsico-" y de "privación ilegal de la libertad agravada por el uso de violencia". Manader ya fue condenado a 25 años de prisión por su participación en tormentos agravados durante la última dictadura.

La clave: el testimonio de la víctima y de los testigos

La víctima -sobre quién decidimos preservar su identidad- fue detenida el 29 de abril de 1976 por una patota de civiles de la exBrigada de Investigaciones que era comandada por Gabino Manader. Fue en plena vía pública, en la esquina de avenida Belgrano y Tucumán (hoy Juan Domingo Perón) de la ciudad de Resistencia. Pero la mujer no se encontraba sola, estaba con su bebé de apenas ocho meses de edad. Ambos fueron capturados y traslados a la exBrigada de Investigaciones donde fue sometida a reiteradas torturas y violaciones, incluso frente a su pequeño hijo. Los hechos por los cuáles se pretende que Manader sea juzgado se sucedieron hasta el es de noviembre de 1976.

La denuncia y el declaración de la víctima y de también de varios testigos son los principales elementos en los que se basa la resolución de la Cámara de Apelaciones para confirmar la imputación por violación contra el exsargento de la policía del Chaco.

La violación como delito de lesa humanidad

El caso por el que se acusa de violación a Manader no es el primero que se tramita en la justicia federal del Chaco encuadrado en delitos de lesa humanidad e impulsado por la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía Federal de Resistencia. Actualmente, una causa ya se encuentra a instancias del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Resistencia para que fije fecha del juicio oral y público. Será la primera vez que en el Chaco se juzgará a una violación como delito de lesa humanidad. También fue cometida en el Centro Clandestino de Detención de la exBrigada de Investigaciones del Chaco. En este caso, el único imputado es otro expolicía provincial, Albino Luis Borda.

Otros dos casos por violaciones se encuentran incorporados en la causa conocida como "Ligas Agrarias": una habría sido cometida en la Comisaría y la otra en la casa de una de las víctimas en la localidad de Villa Berthet, ubicada a casi 200 kilómetros de la ciudad de Resistencia.

El quinto caso vinculado con delitos de lesa humanidad se imputa a un represor por el delito de aborto por la pérdida de un embarazo de tres meses de una detenida política a causa de las torturas recibidas en la comisaría de la ciudad de San Bernardo.

¿Qué sucede en el país?

En noviembre de 2012, la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, instruyó a los fiscales para que investiguen los casos de abusos sexuales cometidos en el marco del terrorismo de Estado. Hasta ese año sólo se había producido una sola condena por esos delitos. Posteriormente, se aprobó la "Guía de actuación para los Ministerios Públicos del Mercosur y países asociados -Venezuela, Ecuador y Chile-" por impulso de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad del Ministerio Público Fiscal. A partir de ese momento se sucedieron un total de once sentencias por estos delitos sexuales, que fueron dictaras en la ciudad santafesina de Reconquista, Tucumán y Santiago del Estero, ciudad de Buenos Aires y Mar del Plata, entre otras.

Basta de retrasos en el juzgamiento a los cómplices judiciales del terrorismo de Estado

Denuncian resistencias para juzgar a cómplices judiciales de la dictadura en el Chaco

27/10/2015 Organismos de derechos humanos del Chaco difundieron este martes un comunicado donde manifiestan su preocupación por la “resistencia judicial” para avanzar en el juzgamiento de los funcionarios judiciales cómplices del Terrorismo de Estado como el exjuez Angel Córdoba y del exfiscal federal Roberto Mazzoni

BASTA DE RETRASOS EN EL JUZGAMIENTO A LOS CÓMPLICES JUDICIALES DEL TERRORISMO DE ESTADO


Los organismos de DDHH y adherentes abajo firmantes queremos manifestar por la presente nuestra profunda preocupación ante la resistencia judicial de determinados magistrados del Poder Judicial Federal del Chaco en el juzgamiento de la complicidad y connivencia con el terrorismo de estado en el Chaco del Juez Federal Ángel Córdoba y del Fiscal Federal Roberto Mazzoni.

Ambos funcionarios judiciales se encuentran imputados, detenidos y procesados por delitos de lesa humanidad contra una decena de detenidos políticos alojados en el Centro Clandestino de la Brigada de Investigaciones y en la U7 y por el delito de Asociación Ilícita.
La detención e Indagatorias de Cordoba y Mazzoni se produjo hace ya tres años y medio y el auto de elevación a Juicio en dicha causa fue dictado por el Juez Federal Skidelsky hace ya más de un año; dicho juicio oral fue obstruido por claras maniobras dilatorias por parte de las defensas que lamentablemente encontraron acogida en la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia.

Así las cosas, se estaría estableciendo así un doble estándar probatorio, uno para los policías del Chaco y del Ejercito y otro más exigente para los funcionarios judiciales.
por delitos de Lesa Humanidad en el Chaco".

HIJOS CHACO
ASOCIACIÓN DE EX DETENIDOS POLÍTICOS
Abogados querellantes en causas de lesa humanidad
CPM CHACO
SECRETARÍA DE DDHH CHACO
COLECTIVO NACIONAL

miércoles, 13 de mayo de 2015

La justicia retomó la investigación sobre la represión a las Ligas Agrarias


Integrada por 20 mil familias, fue una de las organizaciones rurales más activas de los años '70 contra la agroindustria y el liberalismo

En 15 días concluirán los peritajes sobre los restos de Raúl Gómez Estigarribia y Carlos Piccoli, integrantes de ese colectivo. La dictadura arguyó que murieron en enfrentamientos, pero la justicia presume que fueron asesinados.

Gerardo Aranguren
La justicia retomó la investigación sobre la represión a las Ligas Agrarias

"Buscados" - Panfleto de la dictadurapara capturar militantes agrarios. A la derecha, Piccoli (arriba) y Gómez Estigarribia.

Las Ligas Agrarias fueron una de las organizaciones campesinas más importantes en el noreste argentino en la década del '70. Su poder de organización y movilización y su lucha contra los actores concentrados de la agrondustria la convirtieron en un enemigo a combatir por la Triple A primero y por la dictadura cívico- militar después, en beneficio de los los latifundistas, los oligopolios y multinacionales del sector.

Con la exhumación de los cuerpos de dos dirigentes campesinos, la justicia retomó en estos días la investigación de la brutal persecución y represión al movimiento liguista en la provincia de Chaco. Entre el lunes y el miércoles de la semana pasada, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) extrajo los cuerpos de Raúl Gómez Estigarribia y Carlos Piccoli. Fue parte de la investigación que busca determinar las causas de su muerte. Ambos fueron asesinados en supuestos enfrentamientos armados, según la versión oficial de ese momento, pero los fiscales Diego Vigay y Carlos Amad sostienen la hipótesis de que fueron víctimas de la represión desatada contra las Ligas Agrarias del Chaco.

Dentro de dos semanas ya estarán los primeros resultados sobre los cuerpos, en los que se buscarán rastros de las heridas de armas de fuego, fracturas o la presencia de proyectiles para intentar determinar las causas de la muertes de ambos militantes.
En el caso de Piccoli, dirigente de los Centros Juveniles Agrarios, se sabe que fue asesinado por la policía provincial en un retén en 1979. Sin embargo, la justicia intentará dilucidar si en realidad fue víctima de una emboscada, como sostiene su familia. 

Piccoli era buscado por las Fuerzas Armadas desde 1975, a pesar de eso había logrado salir del país, tras pasar varios meses en el monte. Se exilió en España y regresó en 1979 en el marco de la Contraofensiva de Montoneros. Fue sorprendido por la policía cuando iba en bicicleta en un camino vecinal en la zona rural de Sáenz Peña, y asesinado.

En cuanto a Gómez Estigarribia, maestro y dirigente rural, la pericia buscará probar que se trató de un asesinato y no de un accidente, como señaló el certificado de defunción que emitió la justicia de la época.
Según pudo reconstruir la fiscalía, el 12 de febrero de 1977 Gómez Estibarribia había organizado una reunión  en un domicilio de la localidad de Corzuela. Allí fue atacado por cinco efectivos policiales ni bien llegó. Como causa de muerte figura "accidente" a pesar de las heridas de bala por todo su cuerpo.
LAS LIGAS AGRARIAS. Los asesinatos de Piccoli y Gómez Estigarribia se produjeron en un contexto de persecución sistemática de los movimientos campesinos, de los que las Ligas Agrarias fueron uno de los más importantes: llegó a agrupar más de 20 mil familias en las provincias del noreste del país.
Esta organización surgió a fines de los '60, durante una crisis del sector agrícola, con aumento en el precio de los insumos y el descenso en el de las cosechas. "Miles de familias campesinas del interior de Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones y del norte de Santa Fe debieron abandonar sus tierras o entregarlas como pago de deudas, para escapar al hambre y la miseria", explicó en detalle un informe lanzado hace unos años  por el Registro Único de la Verdad de Chaco e HIJOS de Chaco.

En ese marco de crisis económica, pequeños y medianos productores comenzaron a organizarse, influidos por las ideas de la Teología de la Liberación y el cooperativismo. Las primeras en conformarse fueron las Ligas Agrarias Chaqueñas (LACh), nacida como una alianza entre los productores de la Unión de Cooperativas Algodoneras y jóvenes del Movimiento Rural de la Acción Católica Argentina.

La asamblea fundacional fue a fines de 1970, cuando se realizó el Primer Cabildo Abierto en la localidad algodonera Roque Sáenz Peña, ubicada a 170 kilómetros de la capital provincial, Resistencia. Se reunieron unos 5000 productores bajo el lema "Grita lo que sientes". En 1972 ya lograron movilizar a Resistencia 10 mil productores del Chaco y del norte de Santa Fe en reclamo de mejoras en el precio del algodón y políticas de Estado para el sector campesino.
"Cuando finalizó la dictadura de Onganía (1970), había una efervescencia de los movimientos populares y sindicatos obreros. Las primeras movilizaciones importantes surgieron antes de la conformación de las Ligas con las movilizaciones del obispo Ítalo Distefano y la juventud agraria, que tenía dos vertientes principales, la Acción Católica con un desarrollo importante en pequeños productores, y los sectores juveniles de cooperativas agrarias. Estas dos corrientes generaron las primeras marchas de resistencia y llegaron a constituir las Ligas", resumió en diálogo con Tiempo Osvaldo Lovey, secretario general de las Ligas entre 1970 y 1975. 

LA REPRESIÓN. Un año antes del golpe de Estado comenzó la represión contra el movimiento rural, luego de una huelga de 35 días que forzó un aumento en el precio del girasol. Fue el propio Lovey el primero en ser detenido y torturado junto a su esposa y otros dirigentes de las Ligas en abril de 1975. 

"La represión apuntó a desarticular el poder de movilización y protesta que adquirieron estos movimientos. No tenía vinculación con ninguna acción armada porque no se generaron acciones armadas en el ámbito de las luchas campesinas, la cosa apuntó a desarticular, aniquilar su dirigencia e instaurar un modelo económico de concentración", analizó Lovey.
Producto de esa persecución, los campesinos fueron expulsados del campo y las cooperativas destruidas. "Hubo un despojo alevoso, en 1978 se embargaron 3000 tractores, y después se embargaron los campos. Se concentró el poder económico e incrementó del éxodo rural", agregó el dirigente.

Al momento del golpe, los dirigentes más visibles ya habían pasado a la clandestinidad y se habían instalado en el monte, entre ellos estaban Lovey, Remo Vénica y su esposa Irmina Kleiner, Carlos Orianski y Carlos Piccoli, entre otros. 

En ese momento, la represión se profundizó. El Ejército ocupó las áreas rurales de Chaco en lo que llamó Operativo Toba II, un centenar de campesinos fueron detenidos y forzó la huida de la dirección de las Ligas. En varios comunicados, firmados por el General de Brigada Cristino Nicolaides, se difundían las fotos de los dirigentes liguistas para su captura por considerarlos "componentes de la organización subversiva declarada ilegal", es decir Montoneros.
Orianski, asesor de las Ligas, quien había llegado a trabajar con el ministro de Economía José Ber Gelbard, fue capturado en octubre de 1976 por el Ejército y llevado en un helicóptero con destino desconocido. 

El resto pasó varios años en el monte, ayudados por  hacheros y campesino de Chaco. Un grupo llegó a recorrer 200 kilómetros a pie para refugiarse en el norte de Santa Fe. La mayoría logró salir del país antes del Mundial de Fútbol. Tras un breve exilio, algunos decidieron volver en el marco de la Contraofensiva y fueron capturados tal fue el caso de Piccoli, Armando Molina, Hugo Voccouber y Luis Fleitas, quienes permanecen desaparecidos. 

martes, 25 de noviembre de 2014

La represión a las Ligas Agrarias

Indagación judicial e histórica sobre los crímenes de lesa humanidad en Chaco

La Unidad Fiscal de crímenes de lesa humanidad de Chaco investiga el asesinato y la desaparición de seis dirigentes del movimiento de pequeños campesinos en el que también participaban miembros de organizaciones armadas y religiosos.

Las Ligas Agrarias llegaron a nuclear a más de 20 mil familias en el nordeste argentino. Fue uno de los movimientos sociales más importantes, una herramienta de organización entre pequeños y medianos agricultores que en los años ’60 enfrentaba la lógica de los monopolios, comercializadores y latifundios. A partir de 1975, sufrieron persecuciones que se incrementaron con el golpe de 1976. La Unidad Fiscal que se ocupa de los crímenes de lesa humanidad de Chaco investiga el asesinato y desaparición de seis de sus dirigentes y militantes y a la vez intenta un camino documental para reconstruir en términos históricos la represión sobre la organización. La semana pasada, el RUV (Registro Unico de la Verdad), HIJOS de Chaco y la Comisión Provincial por la Memoria entregaron documentación a víctimas y sus familias.

“Entendemos que la reparación –dice el fiscal Diego Vigay–, además del juzgamiento de los responsables, debe contener la recuperación de la memoria histórica, con una especial participación de los familiares de las víctimas, a quienes tantas veces se les negó la información sobre el paradero de sus seres queridos, y quienes en distintas circunstancias fueran vilipendiados por ser familiares y en muchos casos incluso siguen buscando a sus seres queridos en la actualidad.”

Las Ligas Agrarias nuclearon uno de los nudos de la represión en el norte argentino. En el movimiento confluyeron dirigentes y militantes de bases campesinas, pero también integrantes de distintas organizaciones armadas y movimientos de curas y de monjas comprometidos con la opción por los pobres. Entre ellos estuvo Alice Domon, la monja francesa que trabajó en el pueblo correntino de Perugorría y años después fue asesinada en la Escuela de Mecánica de la Armada.

“El primer cabildo abierto del agro chaqueño se realizó el 14 de noviembre de 1970 en Roque Sáenz Peña, zona algodonera por excelencia”, señala un informe de la fiscalía. “Bajo el lema ‘Grita lo que sientes’, cinco mil productores se reunieron para discutir sus reivindicaciones y la necesidad de una organización; a medida que las ligas aumentaron su convocatoria, se promovieron protestas masivas y huelgas rurales, y entre ellos empezó a gestarse un discurso antimonopólico y antiimperialista”.

Una de las movilizaciones más importantes de esa evolución fue la del 31 de enero de 1972: unos diez mil productores de Chaco y de Santa Fe se desplazaron sobre Resistencia.

“Luego del 24 de marzo de 1976 el movimiento liguista fue cruentamente reprimido por el terrorismo de Estado”, explica un informe de la fiscalía. “Tanto sus principales dirigentes como las bases fueron perseguidos, muchos asesinados y desaparecidos en un contexto en el que la dictadura iba a restablecer los privilegios de monopolios y latifundios.”

A lo largo de este año, la fiscalía reconstruyó parte de esa historia de represión. Con el RUV e HIJOS tomó fuentes testimoniales de sobrevivientes y de familiares de los desaparecidos y también documentación oficial de los expedientes de la Ley 20.840. Con esa información, se organizó la base de la causa. En el expediente se investigan tres homicidios: el de Juan Sokol, producido durante la tortura en la alcaldía de Sáenz Peña, y los de Raúl Eduardo Gómez Estigarribia y Carlos Píccoli, que fueron asesinados y luego se encubrieron los crímenes con la figura del enfrentamiento. También investigan las desapariciones forzadas de Carlos Héctor Orianski, Secundino Taco Vallejos y Armando Molinas. En el expediente se abrieron y derivaron a Buenos Aires las averiguaciones por los secuestros de dos integrantes de Montoneros retornados durante la Contraofensiva de 1980: Hugo Vocouber y Luis Fleitas.

Uno de los datos que surgió en la investigación es que, si bien no puede determinarse cuándo comenzó la persecución contra las Ligas Agrarias, puede advertirse que a partir de los últimos meses de 1975 hubo un incremento de la represión. Existieron “arrestos masivos” y “torturas contra los detenidos”. Uno de los casos emblemáticos de esa época es la detención de Osvaldo Lovey, ocurrida en abril de 1975. Lovey en ese momento era subsecretario de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar de la provincia. A partir de marzo de 1976, los niveles de represión aumentaron. Hubo dirigentes que tuvieron que esconderse en el monte. Entre ellos, se mencionan los caso de Oscar Mato, Carlos Píccoli, Carlos Orianski, Armando Molinas, Remo Vernika e Irmina Kleiner. La persecución se extendió durante años: Píccoli fue asesinado en 1979 cuando había regresado al país y a la provincia.

“El fin del operativo era eliminar este foco de resistencia y militancia rural que en esa época luchaba por un mejor precio del algodón –dice el informe de la fiscalía–, también pretendieron establecer reformas que aún no se pudieron establecer. La lucha agraria le costó mucha sangre a esta organización que fue diezmada en poco tiempo.”

El homenaje

La Asociación Civil de Derechos Humanos Memoria y Justicia Social, de Sáenz Peña, y la Comisión Provincial por la Memoria de Chaco realizaron un homenaje a los militantes de las Ligas Agrarias y allí entregaron la documentación recopilada sobre este movimiento a los familiares de las víctimas. Los organizadores señalaron: “Queremos activar la memoria y mantenerla viva, porque estamos convencidos de que conociendo la historia se ilumina el presente y se genera el futuro en la vida de los pueblos. Reconocemos que las Ligas Agrarias hicieron verdadera cultura luchando por la libertad de los pueblos desde el trabajo de la tierra, la educación de sus hijos y el compromiso hasta entregar la vida en busca de justicia”. Entre los papeles a los que accedieron los familiares había recortes periodísticos de la época y copias de la revista El Campesino, que fue el órgano oficial del movimiento así como documentación vinculada con la búsqueda de los desaparecidos.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Identifican restos del “Bocha” Pereyra, asesinado en la Masacre de Margarita Belén

Estaba enterrado como NN en Empedrado:

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos del militante formoseño Julio Andrés "Bocha" Pereyra, asesinado en la Masacre de Margarita Belén. Habría sido tirado al río, de donde lugareños lo sacaron para enterrarlo en el cementerio de Empedrado Corrientes.

Bocha fue enterrado luego de que lugareños encontraran su cuerpo en la orilla del río.

Según los archivos del Registro Único por la Verdad (RUV) de la CPM CHACO, Julio Pereyra nació en Formosa el 20 de mayo de 1950, en el seno de una familia peronista. Fue asesinado en la Masacre de Margarita Belén a los 26 años. En 1968 viajó a Resistencia a estudiar Ingeniería Civil en la UNNE. Comenzó a militar políticamente primero con el Integralismo y luego con la Juventud Universitaria Peronista. Fue un dirigente universitario muy conocido en Resistencia.

La militancia

Su vida se repartía entre la carrera universitaria, enseñar en una escuela de Lapachito, alfabetizar chicos y adultos en los barrios de Resistencia y en áreas rurales del Chaco y la militancia en la universidad. Permanentemente volvía a Formosa para ver a la familia, a los amigos, y para la campaña electoral, respondiendo a la Juventud Peronista. Durante la campaña del 73 dio un discurso del que se recuerdan estas palabras: “A los compañeros candidatos le hacemos una advertencia: acá está la plataforma, acá está el plan de gobierno. Sepan que FAR, FAP y Montoneros van a pedir cuentas de que este programa se cumpla...”.

El secuestro

El 2 de septiembre de 1976 fue detenido en su casa de Formosa por miembros de Coordinación Federal con el objeto de “hacerle algunas preguntas”; era la noche anterior a su casamiento y Julio se estaba probando el traje azul que iba a vestir ese día. Relatan que tuvo que empujar el automóvil en que iba a ser trasladado porque no arrancaba. Tres días después fue detenido su tío Ramón Luciano Díaz, peronista y director de Administración de la Policía de Formosa (hasta hoy también desaparecido), muy amigo y compañero de largas charlas, cuya detención y desaparición están vinculadas con el Bocha.

La Masacre

Tras su secuestro, el Bocha permaneció detenido en el Regimiento de Infantería de Monte 29, de Formosa. Posteriormente fue trasladado a la Brigada de Investigaciones de Resistencia. Allí lo tenían atado de pies y manos. Luego fue alojado en la Alcaidía.

La información de la muerte de Julio en la Masacre de Margarita Belén proviene de otros compañeros detenidos en la Alcaidía que lo reconocieron, ya que él era un dirigente universitario muy conocido en Resistencia. El 1 de enero de 1977 su familia recibió una comunicación oficial firmada por el jefe del Grupo de Artillería Nº 7 de Resistencia, en la que se informaba que Julio se había fugado durante los sucesos de Margarita Belén.

miércoles, 11 de junio de 2014

La persecución a las Ligas Agrarias durante la dictadura

Llegó a tener incidencia en el 60 por ciento del mercado algodonero

“La dimensión descomunal que tuvo la represión sobre las Ligas Agrarias se corresponde al interés económico en juego”, analizó ante Infojus Noticias el fiscal Diego Vigay. Días atrás reconstruyó los últimos días de dos dirigentes desaparecidos, Hugo Vocouber y Luis Fleitas.

Por: Pablo Waisberg


A Carlos Orianski lo atraparon en el monte y lo subieron a un helicóptero. Nunca más lo vieron. Al día siguiente mataron a Juan Sokol, se les quedó en la mesa de tortura. El Ejército los había rodeado, con más de cien hombres, pero se les escaparon varias presas. Cuatro años después emboscaron a dos de esos fugados en el aeropuerto de Mendoza: Hugo Vocouber y Luis Fleitas. Habían vuelto para participar de la contraofensiva montonera, en 1980. Todos ellos eran dirigentes de las Ligas Agrarias del Chaco, la organización económica y política que aglutinó a pequeños y medianos productores, contó con el respaldo de un sector de la Iglesia y llegó a poner en cuestión el modo de producción rural: tenía incidencia en el 60 por ciento del mercado algodonero argentino y disputaba terreno con Bunge y Born.

“La dimensión descomunal que tuvo la represión sobre las Ligas Agrarias  se corresponde  al interés económico en juego. Las Ligas habían desarrollado un nivel de organización en cuanto a lo gremial y político pero fundamentalmente en lo que hacía a la producción, el acopio, el traslado,  la venta del algodón y la producción de hilados por parte de los pequeños productores  que pusieron en crisis  los intereses de determinadas corporaciones”, analizó ante Infojus Noticias el fiscal Diego Vigay, que participó de la reconstrucción del derrotero de Vocouber y Fleitas.

El peso de esos pequeños y medianos productores podía medirse en la articulación que las Ligas Agrarias habían logrado dentro de la Unión de Cooperativas Agrícolas Limitada (UCAL) para 1974: 20 cooperativas en Chaco, otras 10 en Formosa y 7 en Santiago del Estero. A eso había que sumarle dos hilanderías, dos desmontadoras, una fábrica de algodón hidrófilo, un frigorífico para almacenar frutas, 3 mil obreros y doce mil quinientas familias de productores.

“UCAL manejaba 30 o 40 mil toneladas de fibra de algodón, que era el 60 por ciento del algodón de la argentina. Surtíamos la demanda interna de hilanderías y nos sobraba para exportar”, describió Oscar Braceras, que fue gerente general de UCAL entre 1970 y 1976. Ese crecimiento no fue casual ni espontáneo y tenía una base de sustentación en la juventud de las Ligas Agrarias: “Podían movilizar 15 mi tipos en Resistencia, Chaco”, calculó.

Ese movimiento comenzó con Italo Distéfano, que participó en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, que se hizo en Medellín, en 1968, y volvió a Chaco con las ideas de Juan XXIII, que se había propuesto ser  “la Iglesia de todos, y particularmente la Iglesia de los pobres”. Esos jóvenes católicos iniciaron las Ligas. “No fueron ni comunistas, ni marxistas ni nada. Hijos de nuestros agricultores, chicos cooperativistas. ¿Pero porque entonces fueron declarados enemigos y diabolizados? Porque el triunfo del complejo UCAL significó el único caso en la Argentina de elaborar el 80 por ciento del producto bruto de una provincia. El 80 por ciento de la riqueza del Chaco era hecha por este conjunto, mejorando la renta de los productores que antes se llevaban los monopolios”, dijo Braceras al participar de un acto de relanzamiento de la UCAL en 2006.

“Era una cosa que preocupaba mucho porque el resto del algodón de la argentina era Bunge y Born, y nosotros los liquidamos en algodón. ¿Por qué? Porque Bunge y Born y los grandes monopolios no cultivan nada. El algodón lo cultiva la gente y entonces, los tipos no tenían producción. Pusieron fábricas propias y no consiguieron más algodón. Tuvieron que cerrar sus fábricas. Entonces, ese fue el motivo principal de que vinieron los militares acá, todos representantes, funcionarios y ministros de las multinacionales, de los directorios. Cada directorio tenía un general y esos vinieron a destruir todo esto no por cuestiones políticas. Por cuestiones económicas”, aseguró Braceras al repasar la historia de las Ligas Agrarias y encontrarle una explicación a la represión sobre ellas.

Voucouber había vivió en Villa Berthet, en el sudoeste chaqueño, y fue abogado y asesor legal de hacheros y pequeños productores. Fleitas encabezó la Juventud Peronista de esa provincia y participó de la creación de UATRE. Los dos eran activos militantes de las Ligas Agrarias. “Hubo una serie de detenciones a fines de 1974, donde detienen a varios dirigentes. Los soltaron al poco tiempo pero vuelven a intentar detenerlos en 1975. Ellos analizaban que en esas nuevas detenciones no iban a tener la suerte de quedar en libertad”, detalló el fiscal Vigay.

Tras el golpe de Estado, la presión se fortaleció. Junto con la represión a las distintas organizaciones políticas, ya sean de tipo armado o no, la dictadura avanzó sobre modificaciones medulares del funcionamiento de la economía: arrasó el sistema de bancos cooperativos y regionales, liquidó la legislación laboral, facilitó las inversiones extranjeras mediante una legislación que prácticamente no exigía obligaciones a los inversores y contrajo deuda con el FMI. En ese escenario, el crecimiento organizado de los pequeños y medianos productores era intolerable al proyecto de encarnaba el ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz.

“La profundización de la represión de 1975 creo que tiene que ver con la planificación nacional. Y el trasfondo es la fuerza que tenían las Ligas Agrarias en Chaco. Y esto lo digo porque en los documentos del Plan Condor, que se encontraron en Paraguay, los militares evaluaban que las Ligas Agrarias podían ser la retaguardia de la guerrilla urbana. Y en la zona nuestra se da la particularidad de que Montoneros se repliega hacia Chaco”, analizó Vigay.

Para septiembre de 1976, varios dirigentes se escondieron en el monte: Remo Vénica, Irmina Kleiner, Enrique “Quique” Lovey, Orianski (administrador de la UCAL) y Carlos Picoli (presidente de la UCAL), y otros. Entre ellos iban Voucouber y Fleitas. Allí estuvieron casi seis meses y en febrero del año siguiente se fueron hacia el norte de Santa Fe. Todos ellos hicieron el tramo a pie y recorrieron unos 200 kilómetros durante más de un mes. Poco después, salieron del país aprovechando la excitación pre mundial que dejó las fronteras más permeables y se instalaron en España. “Fue una operatoria muy complicada. Había algunas parejas con hijos y sin documentos. Eso fue muy problemático de resolver pero la organización se los resolvió”, Vigay.

Como ocurrió con otros militantes montoneros, ellos se sumaron a la contraofensiva, que tuvo dos etapas, 1979 y 1980. Entre una y otra hubo discusiones y rupturas. Ellos se mantuvieron dentro de la organización y volvieron la Argentina en un vuelo que partió del aeropuerto de Santiago de Chile y aterrizó en Mendoza, el 22 de septiembre de 1980.

“Pato y Ernesto fueron sus nuevos nombres de guerra. Con esos nombres ingresaron al país y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) nos dio uno de los documentos que fotografió Víctor Basterra en la ESMA. Tiene unos 30 nombres de detenidos desaparecidos y detalla nombre de guerra y grado en la organización, ambos eran oficiales. Además, está el destino que para ellos era el nordeste y el lugar donde cayeron. Dice que fue con un ‘marcador’ y sus documentos. Esos nos indica que llegó el avión al aeropuerto de Mendoza, bajaron todos los documentos de los pasajero y alguien los marcó en la fotos del documento”, describió Vigay y señaló que esa información será sumada a la causa sobre la contraofensiva montonera que lleva adelante el Juzgado Federal de San Martín.

domingo, 18 de mayo de 2014

Reconstruyen los últimos días de dos dirigentes de Ligas Agrarias desaparecidos

Durante la dictadura en el Chaco
 Se trata de los dirigentes Hugo Vocouber y Luis Fleitas. La reconstrucción la realizó la Fiscalía Federal de Resistencia en base a documentales sustraída por un detenido de la Esma en plena dictadura y por testimonios de familiares y de militantes exiliados en España.
 
En una investigación impulsada por la Fiscalía Federal de Resistencia en coordinación con el Juzgado Federal, se llegó a la reconstrucción de lo sucedido con los dirigentes de Ligas Agrarias del Chaco, Hugo Vocouber y Luis Fleitas quienes se encuentran desaparecidos y se desconocían precisiones sobre sus detenciones.
 
La Fiscalía promovió durante estos últimos años una pesquisa integral sobre todos los crímenes de lesa humanidad contra dirigentes y militantes de las Ligas Agrarias de todo el interior del Chaco desde el año 1974 y que se extendieran incluso hasta el año 1980.
 
Se averigua lo sucedido con los asesinatos de Ñaro Gomez Estigarribia en Corzuela y Carlos Picoli en la zona rural de Sáenz Peña en supuestos enfrentamientos con fuerzas de seguridad, el homicidio de Juan Sokol, en la Alcaidía de Saenz Peña y lo sucedido con Carlos Oriansky, Secundino Taco Vallejos y Armando Molinas quienes se encuentran desaparecidos.
 
Hugo Rogelio Vocouber oriundo de Villa Berthet fue abogado y asesor de los hacheros y pequeños  productores del interior  y por su lado Luis Fleitas fue presidente de la Juventud Peronista y colaboro en la conformación e UATRE gremio de los trabajadores rurales, en ambos casos de integraron a la construcción de Las Ligas Agrarias.
 
Desde el año 1975 soportaron el acoso despiadado de la triple A y luego de la dictadura con operativos en todo el interior de la provincia al mando de fuerzas del ejército y con la colaboración de la Policía del Chaco, por lo que para resguardar sus vidas debieron estar en condición de prófugos. A mediados de septiembre de 1976, junto a Remo Vénica, Irmina Kleiner, Enrique “Quique” Lovey, Orianski, Picoli debieron  incluso establecerse en el monte, por ser la única posibilidad de salvarse y de mantener la organización.
 
Ya a mediados de febrero del 1977 quienes habían sobrevivido al asedio y al cerco militar,  debieron  trasladarse al norte de Santa Fe , para lo que caminaron alrededor de 200 kilómetros en algo más de treinta días. Luego lograron salir del país durante lo que fuera el Mundial 1978 y establecerse en España. Desde allí intentar volver a ingresar a la Argentina en los marcos de la contraofensiva de la organización Montoneros durante los años 1979 y 1980.
 
La Investigación de la Fiscalía        
El Fiscal Federal ad hoc en Derechos Humanos, Diego Vigay explicó que “desde la Fiscalía Federal de Resistencia con el acompañamiento del Juzgado Federal, logramos reconstruir las detenciones de Vocouber y Fleitas, producidas en el aeropuerto de Mendoza en Septiembre de 1980, en su intento de reingresar al país en un vuelo que había tenido su partida en Santiago de Chile”.
 
“Para ello en primer lugar se recopilaron una serie de testimonios de familiares de Vocouber, que habrían aportados datos de aproximación sobre la fecha del probable ingreso al país por parte del abogado, fotografías de la época de su exilio en España,  incluyéndose sendas cartas enviadas desde España”, indicó.
 
“En la misma línea de trabajo que nos supo llevar alrededor de un año, se trabajó con fotografías de la época y se lograron testimonios de distintos compañeros de exilio de Vocouber y Fleitas en España durante los años 1978 y 1979  y  poder reconstruir así los nuevos nombres de militancia que se le habían otorgado durante su exilio  que se correspondían como Pato en el caso de Vocouber y de Ernesto para Fleitas”, añadió.
 
Además recordó que realizaron una búsqueda sobre la existencia de documentaciones sobre detenciones en zonas de frontera en lo que se denomina la “Contraofensiva Montonera” y como última pieza del rompecabezas se pudo dar con un listado de detenidos que fuera fotografiado por un detenido de la ESMA de nombre Basterra y sacado a la luz años después junto a cientos de fotografías de detenidos y de documentos militares.
 
“El listado contenía el nombre de guerra de los detenidos, la fecha y lugar de detención, el grado militar y el lugar donde tenía militancia”, comentó. “Así finalmente se pudo reconstruir que ambos fueron detenidos el 22 de septiembre de 1980 en el aeropuerto de Mendoza cuando intentaban reingresar al país de incógnitos como parte de la denominada contraofensiva y desde ese momento se encuentran desaparecidos como la casi totalidad de quienes fueran apresados en estas circunstancias en distintas zonas de fronteras”, indicó.
 
El asombroso Caso Basterra
 
Víctor Basterra es un sobreviviente del Centro Clandestino de la Escuela de Mecanica de la Armada (ESMA). Estando detenido en allí, fue puesto a trabajar por sus captores en clasificación de información y en función de su oficio de fotógrafo tenia destinado el tomar fotografías de cada detenido.
 
Basterra en un acto de enorme valentía que le pudo haber costado la vida, fue guardando copias en micro chips de cada una de estas tomas y además fue fotografiando a escondidas todos los informes y listados que encontró. Lo que logro sacarlo de la Esma escondido en sus medias en visitas que se autorizaron a su padre.
 
Estas fotografías durante todos estos años fueron una de las fuentes más importante de información para reconstruir lo sucedido en la Esma y también para saber lo sucedido con Vocouber y Fleitas y los otros detenidos en distintas fronteras del país durante la contraofensiva.