lunes, 24 de octubre de 2011

El represor Tozzo declarará ante el juez Skidelsky

Acusado de participar de la Masacre de Margarita Belén

El juez Federal de Resistencia le tomará declaración indagatoria en el marco de la segunda parte del juicio por la matanza de más de 20 militantes durante la madrugada del 13 de diciembre de 1976. Gonzalo Molina será su abogado defensor.

El represor acusado de participar de la Masacre de Margarita Belén, Norberto Tozzo, declarará este martes 25/10/2011, ante el juez Federal de Resistencia, Carlos Skidelsky, confirmaron fuentes judiciales. Se le pedirá que aporte precisiones sobre su participación en el fusilamiento clandestino de al menos 22 detenidos políticos ocurrido en la madrugada del 13 de diciembre de 1976.

La declaración indagatoria del represor se realizará en la Secretaria de Derechos Humanos, Penal III que funciona en calle Juan Domingo Perón, de Resistencia. Tal como lo anticipó este portal, Tozzo confirmó este martes que el defensor oficial de la Justicia Federal, Gonzalo Molina, será su representante legal.

Desde este lunes (24/10/2011) Tozzo se encuentra alojado en la Unidad Penitenciaria Nº7 de Resistencia, en el lugar destinado para imputados o condenados por delitos de lesa humanidad. Está acompañado de sus camaradas de armas Ernesto Simoni (condenado a cadena perpetua en la primera parte del juicio por la Masacre), Albino Luis Borda y Ángel Jorge Ibarra (ambos imputados en la denominada Causa Caballero Residual).

Cabe recordar que el lunes, en medio de un fuerte operativo de seguridad, Tozzo llegó al Chaco para responder ante la Justicia en lo que será la segunda parte del juicio por la Masacre de Margarita Belén, que eventualmente lo tendrá como único protagonista. Tozzo pisó el aeropuerto internacional de Resistencia, proveniente de Buenos Aires, donde se encontraba detenido desde el viernes, luego de la extradición propiciada por el gobierno brasileño, donde estuvo preso desde 2008.

Tozzo nació el 6 de octubre de 1945 en Buenos Aires. Fue militar, empresario, bon vivant y ahora recluso en una cárcel calurosa en Resistencia. Durante la dictadura Tozzo fue agente del Destacamento de Inteligencia 124 de Resistencia –que dependía directamente del Batallón 601– y ya en democracia se recicló como empresario de los medios de comunicación en varias localidades entrerrianas, donde era dueño de un servicio de televisión por cable y una radio de frecuencia modulada.

En Entre Ríos, el militar manejaba un canal de cable de María Grande que opera también en Hasenkamp, Viale, Tabossi, Aldea Santa María, El Pingo y Estación Sosa –entre otras– a través de la firma Emprendimientos Comunicacionales Sociedad Anónima. Inclusive la empresa realizó las filmaciones de las sesiones de la Convención Constituyente de esa provincia que sesionó en 2008. Tras la fuga y detención de Tozzo, el negocio quedó a cargo de su hijo Santiago, que vive en Hasenkamp con el resto de la familia.

LA MASACRE
El 13 de diciembre de 1976, en un simulacro de traslado a una cárcel de mayor seguridad en Formosa, una veintena de presos políticos que se encontraban en distintos centros de detención de Resistencia fueron fusilados en una zona de montes a la altura de la localidad de Margarita Belén.

Oficialmente se dijo que “una banda armada” atacó a “una columna que transportaba detenidos subversivos con la aparente intención de liberarlos o eliminarlos a efectos de evitar declaraciones comprometedoras”. Lo cierto es que la masacre había sido planificada varios días antes por los altos mandos militares y algunos de ellos sobrevolaron en un helicóptero oficial la zona donde se produjo el fusilamiento.

Se sabe que Tozzo era uno de los integrantes del convoy. Concretamente, viajaba como acompañante de Germán Emilio Riquelme (condenado a perpetua en el primer juicio por la Masacre) en un camión Unimog 416 del Ejército que iba como escolta del vehículo que llevaba a los detenidos y, una vez en el lugar, fue uno de los ejecutores, según quedó consignado en la sentencia del juicio que se realizó este año y en el que fueron condenados ocho exmilitares a perpetua.

Fue apresado en 2003 por la Justicia chaqueña y luego liberado tras un polémico hábeas corpus concedido por la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia. Una vez que se ordenó la recaptura de los represores imputados, Tozzo escapó. Permaneció prófugo al menos un lustro, hasta que fue detenido el 17 de septiembre de 2008 por Interpol, escondido en el “Ipanema Tower”, un hotel de lujo de Río de Janeiro. Su extradición fue aceptada en mayo último por el Tribunal Supremo de Brasil y ratificada el mes pasado por un decreto de la presidenta, Dilma Rousseff. Sin embargo, las autoridades brasileñas impusieron una serie de restricciones para su juzgamiento en Argentina.

RESTRICCIONES
El represor está acusado por secuestros, homicidios y desapariciones forzadas de personas, que conlleva una pena de prisión perpetua. Pero la extradición fue concedida para que sea juzgado sólo por el delito de secuestro calificado, un crimen de carácter continuado que persiste hasta hoy, en virtud de que “las cuatro personas que estaban bajo la guardia de los militares policiales aún permanecen desaparecidas”, según consta en la resolución del Tribunal Supremo.

Específicamente se refiere a Roberto Yedro, Reynaldo Zapata Soñéz, Fernando Piérola y Julio Pereyra, a quienes los militares dieron como prófugos. Asimismo, el máximo organismo de justicia brasileño consideró que los homicidios que se le imputan a Tozzo están prescriptos –a diferencia de la interpretación que se hace en Argentina–, pero no hizo lugar a la invocación efectuada por la defensa respecto a la falta de pruebas y a la amnistía dictada por la ley de obediencia debida.

Respecto de las penas, como en Brasil no existe la prisión perpetua, el máximo que se le podría imponer es de 30 años, pero se dejó establecido que deberá descontarse el tiempo que ya ha pasado en la cárcel desde su detención en septiembre de 2008. Sin embargo, queda por delante un largo camino judicial.

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